MI DERROTA Yo siempre me he sentido prisionero en esta soledad de mi destino, Cruzando torpemente mi camino en loco devenir triste y austero. Las huellas de dolor en mi sendero son negras como el fruto del endrino. Me siento un desdichado peregrino que nunca he conseguido lo que quiero. Y en este divagar hacia la nada, en pleno frenesí de mi locura siento la soledad y el alma rota. Ya le queda muy poco a mi jornada, completa de dolor y de amargura, y admiro plenamente mi derrota. Elaborado por:José David Díaz García