MI DERROTA
Yo siempre me he sentido prisionero
en esta soledad de mi destino,
Cruzando torpemente mi camino
en loco devenir triste y austero.
Las huellas de dolor en mi sendero
son negras como el fruto del endrino.
Me siento un desdichado peregrino
que nunca he conseguido lo que quiero.
Y en este divagar hacia la nada,
en pleno frenesí de mi locura
siento la soledad y el alma rota.
Ya le queda muy poco a mi jornada,
completa de dolor y de amargura,
y admiro plenamente mi derrota.
Elaborado por:José David Díaz García

Comentarios
Publicar un comentario